lunes, 20 de octubre de 2025
Amanecer
viernes, 17 de octubre de 2025
Como bellacos
la que suele darme
tortas con manteca,
porque algunas veces
hacemos yo y ella
las bellaquerías
detrás de la puerta.
Imagine cada cual las bellaquerías que podrían hacer dos niños de cinco o seis años detrás de una puerta, aunque al padre Juan de Pineda estos versos finales le parecieron dignos de censura por desvergonzados e infamantes. Pero no me detendré ahora en la oportunidad o no de aquella censura eclesiástica, sino en el uso de la palabra bellaquerías, hoy en desuso, y no porque hayan desaparecido los bellacos ni las bellacas.
La bellaquería es acción propia de bellaco, que en la primera edición de nuestro diccionario académico (1726) es descrito como un hombre de ruines y malos procederes, y de viles respetos, y condición perversa y dañada. Un prenda. En la naturaleza del bellaco está el hacer bellacadas, el bellaquear o el actuar bellacamente.
El origen de la palabra no está claro. La RAE esquiva la cuestión con un lacónico De or. inc., aunque en la edición ya citada de su diccionario recoge la existencia en toscano de un villaco, derivado de villa, o de villano, porque «los villanos naturalmente suelen ser de baxos y viles pensamientos». Como si entre las clases elevadas se desconocieran la ruindad y la vileza.
El maestro Covarrubias propone el hebreo belial, de donde beliaco y finalmente bellaco; luego da su equivalencia en latín –scelestus, improbus, nequam– y aporta un ejemplo: Dios me libre de bellacos en cuadrilla.
El señor Corominas, oh catalana peculiaridad, saca a relucir un término del catalán medieval, bacallar, procedente del céltico bakkallakos, que nombraba así al pastor, al campesino, y en un giro semántico ya prejuiciado y despectivo al palurdo. De nuevo el pueblo llano despreciado por nobleza y burguesía. Su colega aragonesa, María Moliner, también proponía la misma etimología celta para el hispano bellaco, que identifica con el granuja. El bellaco es mala persona. No es el matón, el bravucón, que amedrenta con su puño, con su arma. El bellaco perjudica al otro de palabra o de obra. Y miente. Es un cínico. Niega lo evidente. Lo constatado. Sin sonrojo. Se declara siempre inocente –La mentira no es ilegal. Aquel día estuve informado en tiempo real. Las chistorras son embutidos, no billetes de 500 euros. Es Hacienda quien le debe casi 600.000 euros a mi pareja. Hubo un apagón informativo de dos horas y media–. Sí, bellacas y bellacos son inocentes, como los presos de Cadena perpetua.
viernes, 10 de octubre de 2025
Square des Bénédictins
Medita et labora
El ser del árbol:
raíz y vuelo
hacia la tierra,
hasta la luz.
Las campanas llaman al ángelus.
Por el jardín en sombras y luces
baja el murmullo,
la canción fugitiva del agua.
Pasan las nubes.
Vuelan mariposas y libélulas,
cantan las tórtolas.
Caen las hojas
a la tierra
cumpliendo su ciclo:
tierra a la tierra,
vida a la vida.
***
(Lyons-la-Fôret, 10 agosto 2025)
martes, 7 de octubre de 2025
Vidas perdidas
No recordaba haberlo comprado ni recibido como regalo, pero ahí estaba, entre la inquietante El hombre que amaba a los niños, de la australiana Christina Stead y el clásico Rojo y negro de Stendhal. En la portada en blanco y negro de la editorial Nórdica, una fotografía del suizo René Barri –famoso retratista del Che Guevara sonriente, habano en la boca– en la que se ve a un adolescente sentado en un suelo cubierto de hierbas, flexionadas las piernas en uve, apoyados los codos en las rodillas, en la mano derecha lo que parece un emparedado. El muchacho viste pantalón oscuro y camisa clara, desabotonada hasta más abajo del esternón. Es de piel morena, chicano, quizá. Mira serio a la cámara. Debe lucir un sol rutilante, porque ha fruncido el ceño para protegerse de la mucha luz. En el lugar de los ojos, dos sombras negras, ovaladas, como si llevara un antifaz. Detrás de él, a la derecha, la trasera de un autobús de los años 40 o 50 –los vi de ese tipo en los primeros 60, en Esparragal, y viajé un par de veces en uno de ellos–, la trasera, digo, desenfocada por la velocidad del vehículo en el momento del clic del fotógrafo. Al fondo, detrás del muchacho, un paisaje de suaves ondulaciones con un solitario árbol allá en la lejanía.
lunes, 6 de octubre de 2025
Catedral de Amiens (2)
II
Delicadas al fin
las manos del cantero,
conocen el secreto
del aire y de lo grave,
la sutil elocuencia
del cincel y de la maza,
y hacen de lo pesado
divina ligereza.
jueves, 2 de octubre de 2025
Pablo Guerrero. In memoriam
Tú y yo muchacha, estamos hechos de nubes. La complicidad del amor. O de la amistad. Buen comienzo. Amor. O amistad. Unas manos que enlazar. Un camino que recorrer juntos. Y nubes. La materia de los sueños. El deseo de volar alto. Lejos de la realidad. De la grisura. De la opresión. ¿Pero quién nos ata? El régimen. ¿Pero quién nos ata? El miedo. Los grises. La censura. Dame la mano y vamos a sentarnos bajo cualquier estatua. Reflexionemos. Oigamos nuestras voces. La tuya y la mía. Al aire libre tú y yo, muchacha. Bajo cualquier estatua. Sin miedo a que nos oigan. A que nos callen. Que es tiempo de vivir y de soñar y de creer. Ahora que somos jóvenes y nos tenemos y vamos de la mano. Cuándo vamos a soñar, si no. A creernos nube. A ser libres.
Tiene que llover para que florezca nueva la tierra. Tiene que llover para que vuelen las nubes. Tiene que llover para empaparnos de agua y risas. Tiene que llover para ser puros de nuevo. Para que la lluvia arrastre el pasado. A cántaros. Porque hay tanto dolor que consolar. Tanta memoria que dejar limpia.
Estamos amasados con libertad, muchacho. Cómo dudarlo. Pero por qué tanto miedo a que seamos, a que nos sintamos, libres. Somos libertad, muchacho, o no somos. ¿Pero quien nos ata? Los militares. ¿Pero quien nos ata? Las sotanas. Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio. Llegó el momento. Enfrentarse. Ser enemigo. Tener amigos. Ser libre es decidir. Decidir es ser libre. ¿En qué lado de la calle vas a quedarte? Preparada tu marcha. ¿En qué dirección vas a correr? Preparada tu marcha. ¿A quién quieres encontrarte? Hay que doler de la vida hasta creer. Tomar conciencia. Comprometernos contra las injusticias y las dificultades que soportan nuestros semejantes. Superar el dolor. Contribuir a la lucha.
Tiene que llover. Libertad. Tiene que llover. Democracia. Tiene que llover. Esperanza. Tiene que llover a cántaros. Que limpie los viejos cauces. Que corra un nuevo río.
Ellos seguirán dormidos. A resguardo. Como señores. Como burgueses. En sus cuentas corrientes de seguridad. En la cueva de los cuarenta ladrones. Te querrán vender la vida, la muerte y la paz. Dueños de tu vida entera. De tu más acá. De tu más allá. ¿Le pongo diez metros en cómodos plazos de felicidad? Con qué facilidad nos compran. Qué baratos nos vendemos. Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian. La lluvia es esperanza. Renacer. Evolución. Progreso.
Que la siesta se acaba. Despertar a la realidad. Que la siesta se acaba. A la resistencia. Y que una lluvia fuerte, sin bioenzimas, claro, limpiará nuestra casa. Un agua pura, no contaminada. Para un hombre y una mujer nuevos. Limpiará nuestra casa. Superación de lo viejo. Del régimen. Una nueva sociedad. Nuevas metas. Igualdad. Nuevas aspiraciones. Felicidad. Nuevas sensaciones. Bienestar.
Hay que doler de la vida hasta creer.
Tiene que llover
Tiene que llover
Tiene que llover
Tiene que llover a cántaros
Tiene que llover
Tiene que llover
Tiene que llover
Tiene que llover a cántaros
***
Esta cacnión de Pablo Guerrero era una de las pocas que cantaba acompañándome de la guitarra.
miércoles, 1 de octubre de 2025
Catedral de Amiens
I
Entre los relucientes
edificios de acero y de cristal,
sobre las pizarras y chimeneas,
sobre las copas de sauces y álamos,
más alta aún que el vuelo
de herrerillos, garzas y golondrinas,
que el alegre bullir mañanero,
al otro lado del Somme y la tarde,
oh tan frágil belleza de las rosas,
remonta el azul la flecha de Dios,
la columna sagrada
de la simetría y la perfección,
donde habita la luz
que todo lo penetra
y sobrevive al tiempo
más allá de la piedra.
