Caminata nocturna con auriculares
No era el viento airado
llevándome en volandas.
Ni la lluvia fría en mi rostro.
No era el temor a la noche
ni a la negrura en los campos
donde aúllan los perros.
Eran tres voces de mujer:
Sei l'uragano più bello
che io abbia mai visto.
Tres canciones de amor:
Mon coeur s’ouvre à ta voix.
Tres hermosas heridas
–Death is now a welcome guest–
que iluminan mi andar
y ponen ritmo a mi canción.
(Rosalía, María Callas, Tatiana Troyanos)
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