lunes, 9 de marzo de 2026

Learning American English

Era uno de los lemas de mis años mozos, cuando fui tomando conciencia, no del idioma inglés, sino de la cultura de la paz, de la protesta contra el intervencionismo, contra el militarismo Make love, not war, contra el imperialismo de Estados Unidos. Yankee go home. Yanqui, vete a casa. Deja de injerirte, de bloquear, de bombardear. De amenazar. De ocupar. Eran los sesenta hippies y mayistas, cuando supimos de los manejos de la cía y de las banana republics, del summer of love, de la marihuana, del hachís y de los trips, de las canciones de Donovan Universal soldier, de Bob Dylan Masters of war–, o de Leonard Cohen: The partisan.

Con el tiempo y la influencia de los mass media, aunque EEUU siguió entrometiéndose y luchando en diferentes guerras, la frase entró en el túnel del desuso y se fue considerando casi un arcaísmo, un slogan trasnochado, una expresión ideológica extemporánea, anacrónica, propia de puretas. No recuerdo que en los movidos ochenta –Quién en esta década, con una generación arrasada por la heroína, iba a gritar el Yankee go home en un concierto o en un garito de la movida–; ni en los noventa, cuando España entró plenamente en la modernidad –Quién en los fastos de la Expo 92 o en el estadio olímpico de Barcelona iba a enarbolar una pancarta con el Yanqui, vete a casa; ni siquiera en la primera década de este siglo, cuando las manifestaciones masivas contra la guerra en Irak, se veía esta vieja consigna.

Pero los tiempos cambian y no cambian. O cambian para no cambiar, porque por enésima vez, un presidente estadounidense con probadas hechuras de matón, amenaza, secuestra, bombardea y comete crímenes de guerra y de lesa humanidad. Y de nuevo, desde que volvió a la Casa Blanca, ondean al aire pancartas con el Yankee go home. Lema reivindicativo por nacionalista, imperativo por derecho a la propia soberanía, por respeto a los tratados y leyes internacionales. La guerra, no olvidemos a Gandhi, es el lenguaje de las bestias. De los déspotas. De las malas personas. De los asesinos.

Creo que con el tiempo y el trabajo de zapa de los grandes medios de comunicación, la barbarie irá pasando a un segundo o tercer o quinto plano, como ha pasado con Gaza, hasta que nos olvidemos de ella, engatusados por minúsculos asuntos magnificados.

EEUU siempre hace películas sobre sus guerras. Fuimos a verlas antes y las aplaudimos –Qué buenos ellos, los yanquis, haciendo cine. Oh, apocalipsis, oh, Johnny, oh, chaqueta metálica, oh, negro halcón, oh Platoon, oh Ryan, oh delgada línea… Supongo que en breve veremos el golpe de Caracas, el genocidio de Gaza, los bombardeos en Irán, el minuto a minuto en la Casa Blanca… y la agonía de Cuba.

Es la pedagogía de Donald Trump. Su apología del insulto. De la violencia. De la patada en la cabeza. Del disparo en el corazón. De la bomba. Ese es su idioma. No el inglés.


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